la enseñanza debe ser interesante para los estudiantes. Con esto no me refiero a engañarlos para que demuestren un falso interés por aprender un área en particular, como sucede normalmente en las escuelas. Al contrario, consiste en que lo que se enseñe debe tomar en consideración los gustos y preferencias de los niños y jóvenes. Es tan fácil como preguntar qué les interesa y ser un aporte con los conocimientos y experiencia que uno posea, o solo responder preguntas que estos formulen. Es la única manera de que esto funcione.
Para resumir, el aprendizaje se consigue por medio de una estrategia de atracción de los estudiantes hacia los conocimientos. Esto se logra a través de la motivación por recibir un beneficio que se deriva de lo aprendido y porque este se relaciona con sus gustos o intereses. Además, lo que se aprende debe ser relevante para el contexto en que los niños y jóvenes se encuentran.
¿Algo de esto suena conocido? A pesar de que la charla dada por Charles Leadbeater se refiere a las estrategias implementadas para que estudiantes aprendan en condiciones de extrema pobreza, ¿algo de lo que se ha comentado suena familiar?
Las recetas antes descritas se pueden resumir en una sola palabra: educación. Este concepto en su sentido más puro consiste en la adquisición de conocimientos y habilidades por y para las personas.
Es por esto que la escuela como tradicionalmente la conocemos no ha funcionado en las circunstancias antes descritas. La institución escolar es una suerte de instrucción ilustrada; se entrega todo lo que es posible a los estudiantes pero sin la participación activa de estos. Su existencia se fundamenta en la creencia de qué conocimientos y habilidades se deben adquirir sin tomar en cuenta los gustos e intereses de las personas que por obligación deben asistir a los establecimientos. Todo esto se justifica con el argumento de que el aprendizaje es por el bien de estas, pero se olvida o ignora que nadie mejor que cada uno de nosotros sabe lo que es beneficioso para sí mismo.
Son distintos los conceptos de educación e instrucción y la aplicación de uno u otro hace una gran diferencia.
De la misma forma, estas estrategias son empleadas por todas las personas una vez que finaliza su periodo de instrucción escolar.
Es bastante común, por ejemplo, que se adquieran conocimientos debido a que son un requisito para la postulación a un empleo o para avanzar a un cargo de mayor relevancia dentro de una empresa. O que las personas decidan invertir en hacer un diplomado, una maestría o doctorado. Todas estas acciones están motivadas por la búsqueda de un beneficio en el corto o largo plazo.
Así mismo, todos aprendemos para satisfacer nuestros gustos o preferencias respecto a determinados temas. Existen conocimientos que simplemente nos apasionan o nos causa placer su aprendizaje. Si esto no fuera así no existirían los libros de ficción.
Un ejemplo del aprendizaje por motivación extrínseca e intrínseca es la decisión de continuar los estudios en una institución de educación superior. Las personas esperan obtener un beneficio o ganancia una vez en el mercado laboral como consecuencia de estudiar por años una carrera. De la misma forma, muchos eligen aprender un área de conocimientos por medio de estas instituciones debido a que les gusta hacerlo, es consecuente con sus preferencias.
Finalmente, si estas soluciones funcionan para niños y jóvenes que viven en un contexto de extrema pobreza, ¿por qué no lo harían para el resto de los estudiantes?
Es cierto, las circunstancias en que se encuentran el resto de los jóvenes les permiten permanecer en la escuela; estos no tienen que luchar cada día por sobrevivir, tienen padres que los pueden mantener durante su periodo de instrucción escolar. Es quizás debido a esto último que recibir beneficios en el largo plazo como resultado de la escolarización sea algo tolerable.
Pero no se debe olvidar que las personas no solo aprenden debido a que obtienen beneficios en el corto o en el largo plazo, sino que también por interés. Y este aspecto se encuentra restringido para los estudiantes que diariamente asisten a los establecimientos de instrucción.
Si la educación es algo que como adultos disfrutamos, ¿por qué negárselo a niños y jóvenes?
Ingeniero comercial de profesión viviendo en Santiago de Chile. Amante de la poco valorada vida contemplativa, apasionado de este fenómeno humano llamado educación, y buscando cambiar el mundo y la vida de las personas para mejor. (www.aprenderenlibertad.com)
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