comenzando por un estudio de su incidencia y disminución.
En nuestro País existe una población que excede de los 11 millones de habitantes y de ellos un aproximado del 14,3% de la población sobrepasa los 60 años, es evidente la necesidad de acometer acciones que revitalicen el papel de los ancianos, procurándose que en ésta tercera edad se tenga el mismo respeto y reconocimiento que en la vida activa, entonces nos cabe preguntar, ¿Existe en Cuba violencia contra los ancianos en la Familia?
Cuba, como otro País sufre de este fenómeno, éste no es nuevo como mal social y debemos tomar conciencia que el futuro de todos nosotros está sentenciado a envejecer con el transcurso propio de la vida.
Para enmarcar nuestra investigación debemos partir de la definición de ancianos, “el que se conoce como toda persona de avanzada edad, que transita por el último período de la vida, éste a su vez está muy relacionado con el envejecimiento el cual es definido como aquel proceso en el que aparecen todas las manifestaciones morfológicas, fisiológicas, bioquímicas y psicológicas en consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres vivos” .
El término «maltrato» que también será visto en el desarrollo del trabajo, “está cargado de connotaciones negativas que lo han convertido en tabú: no se habla del problema como tal, este se evita, no se reconoce y de esa forma hace entender que no existe. Tenemos que reconocer que en los últimos años se han ido dejando de lado los prejuicios y miedos”, que este tema entrañaba y se han hecho avances en su denuncia. El maltrato a los ancianos puede consistir tanto en golpes, empujones, ofensas verbales, negligencias o violación de los más elementales derechos individuales.
Entonces podemos definir que “el término de violencia en la Familia sobre los ancianos es toda aquella acción u omisión desarrollada de forma habitual o con frecuencia, realizada dentro del ámbito familiar, que conlleve un daño o amenaza de daño para la salud o el bienestar de una persona mayor”.
Existen varios autores que han abordado los tipos de maltratos, pero consideramos que son estos los que más se evidencian en el seno familiar.
? Maltrato físico: puede ir desde las lesiones graves hasta el propio homicidio o a las formas más livianas pero intensas de fracturas, quemaduras, verdugones, hematomas, contusiones en áreas del cuerpo particularizadas por golpes repetidos, en el caso de los malos tratos, o al abandono en el sentido más estricto hasta la desnutrición, la suciedad o la falta de medicamentos.
? Maltrato psicológico: es definida como la degradación intensa y continua por el control de las acciones o su forma de ser, intimidar y manipular a otra persona con el propósito de hacerles perder su auto respeto e identidad individual.
? Maltrato financiero: consiste en adueñarse del dinero de los adultos mayores y de sus bienes, sin su autorización o aprovechándose de la falta de capacidad de ellos para hacerse cargo de estos bienes.
? Abandono: es dejarlo sin cuidados, cariño, ni atención, en muchas oportunidades son expulsados de su propio hogar y enviados a centros asistenciales o de cuidadores.
? Negligencia: puede ser intencional o no, es la consecuencia de un cuidado bien intencionado pero inadecuado por parte de un familiar o cuidador.
El maltrato hacia los ancianos “es producto de una deformación en nuestra cultura, que siente que lo viejo es inservible e inútil. De una u otra manera los viejos son sentidos como estorbos, y como una carga que se debe llevar a cuestas, además de la familia que hay que sostener. Por ello son generalmente abandonados, segregados y enviados a otros lugares”. La naturaleza del maltrato permite que la gente no vea, no escuche y no hable sobre estas conductas que son totalmente contradictorias a nuestro sistema de valores de compasión, ayuda y apoyo moral.
Este maltrato está interrelacionado con el abuso existente en la vejez el cual se ha definido “como la acción única o repetida o falta de la respuesta adecuada que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza, y la cual produzca daño o angustia a una persona anciana”.
El papel de los ancianos viene dado por su indefensión y por el temor a los malos tratos por parte del resto de la Familia, nadie pondrá en duda la inferioridad física y social de los ancianos, todo esto conduce a que nos encontremos ante una víctima callada, sumisa y temerosa, víctima que es incapaz en la mayoría de los casos de reaccionar y denunciar los malos tratos por temor a represalias o a la rotura familiar en la cual convive, la realidad es que no acuden a enfrentar el problema y la decisión es callar ante la violencia.
Podemos definir que la violencia en la familia está compuesta de cuatro ciclos:
? Fase de la acumulación de la tensión: se produce una sucesión de pequeños episodios que lleva a roces permanentes entre los miembros de la pareja, con un incremento constante de la ansiedad y la hostilidad.
? Fase de la agresión: denominada «episodio agudo», se caracteriza porque la tensión que se había venido acumulando da lugar a una explosión de violencia, que puede variar en gravedad, desde un empujón hasta la muerte.
? Fase de la calma: Se caracteriza por un período de tranquilidad, no violento y de muestras de amor y cariño, se dan esperanzas de un cambio en la situación.
? Fase del arrepentimiento: se produce el arrepentimiento, por parte del agresor, sobreviviendo un período de disculpas y la promesa de que nunca más volverá a ocurrir. Al tiempo vuelven a reiterarse los episodios de acumulación de tensión, y a cumplirse nuevamente el ciclo.
Reflexiones de algunos estudiosos en Inglaterra como BENNETT, KINGSTON Y PENHALE abordan los niveles del abuso y la negligencia contra los ancianos:
? Macro: se refiere a los criterios abusivos a nivel social tal como las pensiones y jubilaciones inadecuadas, dificultad en el acceso a servicios de salud, sociales y el maltrato dentro de las instituciones. Estos elementos estarían incluidos dentro del marco sociológico de las políticas económicas en el envejecimiento.
? Medio: contempla las conductas y actitudes que afectan al anciano dentro de la comunidad, esto incluiría las conductas antisociales, la victimización, el viejismo y el facilitar y forzar la gente mayor a vivir «vidas marginales».
? Micro: son los conflictos de edades maduras entre dos o más personas en la intimidad del ámbito doméstico.
Se pueden valorar tres factores decisivos para que el hecho de la victimización de los ancianos esté adquiriendo niveles críticos y se presente como un tema de profunda preocupación en la mayoría de los países, fundamentalmente en los más desarrollados:
? Cambio de actitud que las nuevas generaciones han desarrollado frente a los ancianos.
? Crecimiento de la población de personas mayores.
? Actitud general de las personas mayores, que las hace más susceptibles de victimización.
Se han tenido que venir trazando políticas sobre la vejez en todos los países, en primer orden otorgándole a la Familia la responsabilidad que tiene y han tratado de encontrar formas diferentes que permitan a las personas de esta tercera edad, seguir viviendo bien e independientemente dentro del seno familiar y en la sociedad.
Diferentes enfoques podrán ser usados para analizar estas situaciones de criminalidad violentas contra los ancianos, pero la prevención deberá ser la máxima de las intervenciones, evitando así que el agresor se sobrecargue y actúe de una manera aborrecible.
El trabajo para la prevención del problema del abuso y maltrato al anciano conlleva la atención, tanto del anciano como de su familia, “teniendo en cuenta que en estas situaciones pueden ser víctimas cualquiera de los componentes de este binomio y, por lo tanto, los dos son sujetos susceptibles de ser demandantes de atención” . En este aspecto es necesario que la comunidad despierte y se sensibilice frente a la necesidad de los ancianos, de recibir apoyo y de orientar a las familias de éstos a no abusar de ellos y crearles mejores condiciones para su vejez.
Nos corrobora lo anterior con una expresión de uno de los autores estudiados que dice: «Si bien el que no se ocupa de los niños no tendrá derecho al futuro, el que no se ocupa ni respeta a los viejos, no tiene derecho a la historia.»
Esta situación obliga a revisar las políticas y estrategias de actuación, que van más allá de las meras que mantienen la calidad de vida de dichas personas y que pasan por medidas sociales, económicas, jurídicas y de protección. Que han de superar también la tutela de los derechos genéricos de todos los ciudadanos para incrementarlos con el reconocimiento explícito de los derechos de las personas de esta tercera edad.
En definitiva, los derechos de las personas mayores son todos y cada uno de los derechos humanos, pero entre ellos hay que tutelar con una especial intensidad protectora, el derecho a la salud, el derecho a la igualdad, el derecho a la intimidad, el derecho a una vida digna -en lo económico, en lo educativo, en lo cultural-, el derecho a morir dignamente, y el derecho a la seguridad personal frente a los malos tratos.
El maltrato sobre los ancianos indiscutiblemente disminuye sus deseos de vivir, se evidencia en el trato indebido o negligente por otra persona, el cual en la mayoría de los casos causa daños o los expone a

Soy abogada especialista en violencia familiar y me gustaría escribir una nota sobre violencia de género, mi web es: http://www.mujeresenpeligro.com.ar
Le quisiera hacer llegar mi CV y un trabajo de vioelncia familiar
Soy abogda especialista en violencia familiar y me gustaría escribir una nota de violencia de género