sexo, edad, estado civil, estudios, profesión, hijos?
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           R. L.F.C., 49 años, mujer, divorciada, estudios universitarios: Licenciada en SociologÃa y PolÃticas y en la actualidad estudiante de PsicologÃa. Administrativo- Jefe de Explotación de una PYME, 3 hijos varones (27-25 y 7 años de edad).
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P. ¿Cómo te definirÃas como persona?
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R. Me resulta muy difÃcil definirme, lo que más podrÃa acercarse a la realidad es que me veo en los últimos años (desde la adolescencia) viviendo intensamente, en un continuo proceso de desarrolloâ?¦que por una parte creo que se produce por propia motivación y, por otra porque otros me vienen empujando.
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P. ¿Cómo has llegado a ser esta explicación de ti que acabas de dar?
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R. Pues, no me lo habÃa planteado, porque creo que me redefino en cada cambio, y para mi la vida está en constante cambio, aunque permanezcan determinadas caracterÃsticas personales como la integridad, la coherencia y el tratar de serme honesta y serlo con los demás.
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P. ¿Cuál es tu papel en la familia y en la sociedad? ¿Cómo los has aprendido? ¿Quién te los enseñó?
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R. En la actualidad estoy en pleno proceso de revisión sobre cual o cuales son y han sido mis papeles en todos los ámbitos.   Hoy por hoy, estoy convencida que salvo en pequeñas áreas y a pesar de un esfuerzo Ãmprobo por resaltar mi â??personaâ? â??según definiciones de otros, con un alto contenido masculino- siempre he ejercido de madre, a pesar de haber intentado conciliar mi faceta de madre e individuo; incluso con mis parejas, quizá por eso no se han sostenido en el tiempo tanto como yo hubiese deseado: â??siempreâ?.
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P. ¿En qué consiste tu rol como (mujer/hombre)? ¿Quién te ha enseñado tu rol?
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           R. Mi rol como mujer está construido en la lucha por defenderme en el patriarcado que me ha tocado vivir.
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           P. ¿PodrÃas contarnos algo de esa experiencia de lucha femenina?
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           R. Mira, para poder ponerme a trabajar con 16 años tuve que pedir: un certificado penal que especificase que no tenÃa antecedentes penales, una autorización de mi padre consintiendo mi actividad laboral, y para abrir una cuenta corriente necesité que mi padre estuviera de titular (las mujeres de aquella época, solteras o casadas no podÃan tener cuentas con titularidad propia, tenÃan que tener un representante masculino).
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           Fui adiestrada en mecanografÃa, taquigrafÃa y estenotipia para ser secretaria aunque fuera a estudiar una carrera, en aquella época sólo las trabajadoras enfermeras y empleadas del hogar estaban bien vista, el resto de las mujeres trabajadoras era porque habÃan tenido alguna desgracia en la vida (muerte o desaparición del marido). Mi madre era sastra y sin el consentimiento de mi padre no podÃa trabajar y mucho menos crear su empresa.
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           Asà que, aquella impotencia fue creciendo en mà como un volcán, y en cuanto tuve oportunidad participé en Asociaciones de Vecinos, Partidos PolÃticos de Izquierda- hoy serÃan considerados de extrema izquierda- y donde encontré mi identidad fue en la U.D.M. (Unión Democrática de la Mujer). Ya en la Universidad, y militando en este partido mis propios compañeros tildaban de lesbianas a todas las feministas, me resultaba desesperanteâ?¦Â¿Cómo era posible que los derechos que ellos tenÃan como personas no los consideraran normales en las mujeres?
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           En Mi segundo año de carrera (yo, trabajaba, llevaba la casa, estudiaba y estaba embarazada), mi marido tuvo un accidente de automóvil.
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           ¿Sabes el impacto que puede causar que la familia de tu pareja llegue a tu casa supuestamente para visitar al enfermo y que te diganâ?¦?… bueno has tenido suerte porque si le llega a pasar algo grave, el niño pasarÃa a la custodia de mi padre (abuelo paterno)?  En ese momento no dije nadaâ?¦ pero pensé:  cómo que te crees tú que yo me iba a quedar aquà para daros a mi hijo.
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           Cuando me separé, todos los juicios que yo interpuse para reclamar la manutención de los menores fueron enfocados a quitarme la guardia y custodia de mis hijos o a demostrar que yo era capaz de darles un techo, vestido y alimentos ¿Y el padre, y la subsistencia de mis hijos con un padre que no querÃa pagar para castigarme por mi decisión?…
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           En fin, ser mujer en mi generación era algo asà como ser Juana de Arco y no te cuento no estar normalizada (casada, ama de casa y conformista) nada más lejos del empuje de mi proyecto vital y de mi alma.
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           Como madre he experimentado dos etapas diferentes: con mis dos primeros hijos he vivido enjuiciada por mi entorno, tanto por mi familia de origen, como por mi familia nuclear y después por la justicia. En la segunda y con mi tercer hijo he vivido como la protagonista siendo consciente del papel, de lo que he aprendido y lo que me queda por aprender. Y creo que mis hijos han sido el motor principal de mi vida.
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           Puedo decir, que mi rol lo he ido aprendiendo de los otros: de mis padres, de mis parejas, de mis hijos, de mi ambiente social�
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P. ¿Qué experiencias de tu vida destacarÃas como más importantes que hayan supuesto un cambio en tu persona?
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R. Como ya he comentado, desde mi adolescencia todo en mi vida es un continuo cambio, ten en cuenta que todos mis objetivos se han visto modificados por la interacción con los demás y con las necesidades imperiosas que tenÃa que afrontar en cada momento. Si a eso le sumas que la etapa polÃtica y social en que se produce esta adolescencia es la muerte de Franco, creo que mis cambios tienen mucho que ver con los de la sociedad donde estaba inmersa. Por eso, tengo la sensación de haberme subido a todos los trenes, y luego de haberme bajado de cada uno de ellos.
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En estos momentos de mi madurez, por fin, es cuando creo que estoy más en mi y mis decisiones â??en lo que concierne a mis proyectos â?? creo que por fin, voy a poder cumplirlos.
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Escoger alguna experiencia concreta me resulta difÃcil, tengo una vida muy intensa y buenoâ?¦, pues elegirÃa dos: la de marcharme de casa sin papeles para el matrimonio y la decisión de estudiar a mi edad la carrera que me gusta.
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P. ¿Qué han supuesto estas experiencias vitales en tu desarrollo personal?
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R. Han supuesto enfrentarme a mi propia realidad. En la primera experiencia, pienso que aunque a ciegas seguà el patrón de mi educación familiar: ser libre y responsable de mis actos. Asà que cuando les planteé a mis padres esta forma de salir de casa les produje un dolor intenso, y fui lo más sincera posible conmigo misma y lo aprendido hasta entonces. En ese momento comprendà que una cosa era la utopÃa, y otra como es la realidad. Yo habÃa interpretado que mis padres entenderÃan mi decisión y ellos se dolieron porque pensaron que yo iba a ser un modelo para su entorno a pesar de mi educación liberal.
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Luego tuve que asumir que ni la sociedad ni yo estábamos preparadas para lo que pasó. Me separé y cuando quise reclamar los derechos de mis hijos (aunque la ley ya habÃa cambiado) seguÃan siendo â??hijos fuera del matrimonioâ? y los seis jueces que me tocaron en suerte, menos la última, me trataron como una prostituta. Asà es como te das cuenta de que una cosa es el pensamiento, y otra las instituciones y quienes las dirigen â?? y que no siempre están en consonancia -. Porque, por entonces, no existÃa ni siquiera un juzgado de familia, y mis hijos y yo pasamos un calvario junto a delincuentes, prostitutas y otros personajes del hampa de Madrid.
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P. ¿Qué acontecimiento externo piensas que ha podido influir más en que se haya producido un significativo cambio para ti en tu desarrollo vital?
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R. Quizá el más significativo haya sido cuando cursé COU y tuve que elegir la carrera. Como mis padres no tenÃan dinero para pagármela, y yo tenÃa que trabajar, la única que pude elegir menos discorde a mis apetencias fue SociologÃa, que como además tenÃa
